Sin más, los dejo leer...
Nada
La tarde lluviosa.
Las piernas cruzadas.
El pelo suelto.
La mirada apagada.
La navaja afilada.
La mano derecha temblorosa.
La hoja apoyada sobre la muñeca izquierda.
Presión.
Mueca.
Quejido.
Dolor.
Sangre.
Par de lágrimas.
Más presión.
Otra mueca.
Otro quejido.
Más dolor.
Más sangre.
Otro par de lágrimas.
La mano izquierda pierde fuerza.
La palma manchada.
Rojo.
La mano derecha se enfría.
Las uñas pálidas.
Blanco.
Una exhalación.
Los ojos se cierran.
Nada.
No más presión.
No más muecas.
No más quejidos.
No más dolor.
No más sangre.
No más pares de lágrimas.
Ya no existe.